lunes, 24 de marzo de 2014

Tu sonrisa fue mi ruina.

¿Felicidad? ¿Qué es eso? ¿Se come?
Hace ya algún tiempo que no recuerdo el verdadero significado de esa palabra.
Antaño lo sabía muy bien. Felicidad en estado puro rota en pedazos.
Cada día me cuesta más fingir.
Me repito constantemente que ya no me importas por si alguna neurona se cruza con otra y transmite a mi corazón el deseo de olvidarte.
Esta visto que la ciencia no funciona con eso del amor.
Francamente no sé quién leerá estas palabras que escribo, pero estoy segura de que tú nunca lo harás.
¿Acaso te importé alguna vez?
Empiezo a pensar que todo fue invención mía, que las ganas de estar contigo se adueñaron de mi razón y me permitieron sentir sensaciones y pensamientos que nunca llegaron a producirse.
Me canso de ser la misma.
Cada día la gente me dice que he cambiado. Nunca sabré si es del todo real.
Lo único que me hace parecer la de antes es mi sonrisa. Sin ella no soy yo. Y lo más duro es que cada día se apaga aceleradamente.
Quizás fue todo culpa mía.
Sí. Lo fue. ¿Por qué negarlo? Soy yo la que tuvo la culpa.
Soy culpable de quererte y de creer que la vida podría ser como una película de esas de amor.
Soy tonta.
Estúpida.
Ignorante.
Inocente.
Enamorada.
¿Enamorada?
Nunca lo supe.
¿Se le puede llamar a esto amor?
He derramado tantas lágrimas, he escupido tantos insultos y a la vez tantos piropos, he roto tantos recuerdos, he destruido tantos corazones dibujados, he aporreado tantos papeles con tu nombre, he tachado tantas veces tu cara, he tirado tantas fotografías, he borrado tantos momentos de mi móvil, tantas conversaciones, tantos números, tantos tuits, tantas cartas, tantos dibujos, tanto todo...
Ya ni me acuerdo de cómo empezó todo este dolor.
Ni recuerdo por qué me fijé en ti.
Ni rememoro el día en que todo acabó.
Siempre dijeron que al final de cada historia hay lágrimas, en este caso solamente las mías.
Empiezo a pensar que esto no es solo una mal capítulo, sino el final de mi historia.
Es increíble como voy muriendo lentamente.
¿Acaso mereció ese momento la pena como para llorar de semejante forma?
Nunca lo sabré.
Sé que para ti no, tranquilo. Sé lo que piensas. Sé lo que sientes.
Déjame soltar la mierda que llevo dentro ¿vale?
Déjame sentirme en paz conmigo misma.
Solo unos minutos, hasta llegar a la última palabra de esta entrada.
Déjame contarle al mundo entero como este dolor acaba conmigo lenta y dolorosamente.
Déjame ser algo parecido a ¿feliz? por un momento. Miento, nunca volveré a sentir el verdadero significado de esa palabra.
Eso sí, algún día, por muy lejano que sea, juro que saldré.
Pero de ese pozo no saldrá la misma persona que se metió, eso seguro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario